Existen diversos factores que influyen en que un vehículo consuma una mayor o menor cantidad de combustible. La llamada 'conducción económica' es el conjunto de medidas que hacen posible que el gasto de carburante sea mínimo y, con ello, se contribuya a generar menor contaminación.
Factores como un correcto mantenimiento del vehículo y, sobre todo, la manera de conducir pueden ser decisivos para conseguir no sólo reducir el consumo entre un 5 y un 10 % sino, también, minimizar el de aceite, neumáticos, frenos, etc. y que la vida de nuestro vehículo sea más larga. Así, un motor o dirección mal regulados o unos neumáticos desinflados pueden incrementar notablemente el gasto de combustible. Por ello, es importante tener el vehículo siempre a punto.Asimismo, la manera con la que conducimos puede ser clave. Se recomienda hacerlo de modo constante, sin acelerones o frenazos bruscos, a una velocidad máxima que oscile entre los 85 y los 95 km/h, circulando con las ventanillas cerradas, no sobrecargando demasiado el vehículo y no utilizándolo para trayectos cortos.